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Trapos sucios

 Siempre preferí empezar con los propósitos de año nuevo antes del 1 de enero. Tomar decisiones en momentos injustificados, provocando de alguna manera a la cronología, resume algo de mi forma de hacer las cosas.  «Al final no le hice caso a nadie», dije una vez, refiriéndome al color del marco que había elegido para unas láminas, y mi hermano declaró que ese bien podía ser el título de mi libro.  Hace 20 años que empecé un blog con este mismo título y bajo estas mismas premisas: una cesta de la ropa sucia que acumula contenido que no emerge sino cuando la forma y el color ya se han perdido. Las afiliaciones estéticas han ido cambiando durante estos años, se expandieron, se independizaron, volvieron al origen. Virginia Woolf permanece, no la he agotado. Entre aquella versión del blog y esta la internet ya no es lo que era. Siempre me gustaron los ejercicios de anacronía, dedicarse a escribir un blog cuando el paradigma obliga a 140 caracteres o a una imagen y sus hashtags...